Es curioso lo que sucede cuando uno está en la búsqueda del crecimiento personal y de la información que le permita mejorar como persona. Lo que necesitas aparece, llega a tu vida y hasta ocurre que entiendes e interpretas material viejo que leíste años atrás. Es que por el simple hecho de estar enfocado, teniendo tus objetivos y metas definidos ves con otros ojos las cosas que antaño pasaste por alto. Todo parece nuevo pero en realidad siempre estuvo ahí, al alcance de tus manos, sólo que no era tu momento. Lo evidente, ahora, se te hacía un idioma extraño entonces.
Esta mañana, tratando de reponerme al desperfecto de mi red de internet, quedejó de funcionar el viernes por la tarde y me dejó todo el fin de semana desconectado, decidí aprovechar el tiempo leyendo artículos de algunos formadores de renombre. Busqué lecturas sobre la prosperidad, la abundancia, el éxito; logros de comportamiento extraño que se tornan escurridizos para algunos mientras que otros los atrapan con sólo proponérselo. Me intriga su caprichoso comportamiento el cual va más allá de la suerte o la mala suerte.
Me encontré con viejos conceptos y definiciones conocidas: La abundancia es la ausencia total de límites. Los humanos estamos inmersos en el campo de todas las posibilidades, en donde todo está disponible y dispuesto para que el soñador elija un sueño y lo manifieste. En el universo no hay nada parecido y semejante a la escasez y si estamos en situaciones de escasez es por que allí a pasado el egoísmo del hombre. Otro concepto interesante es la prosperidad, muchas veces vemos personas que se arruinan luego de heredar una fortuna que al cabo de pocos años la dilapidan, eso ocurre pues no heredaron la mentalidad de prosperidad. Otros en cambio pierden su dinero y lo recuperan solo por tener una mentalidad prospera. Si nos dan a elegir entre riqueza o prosperidad, indudablemente deberemos elegir prosperidad: un estado mental capaz de crear riqueza. Pero en el sentido más amplio, prosperidad significa mucho más que dinero, por ejemplo, salud, tiempo libre, satisfacción, reconocimiento, conocimiento.
¿Y qué hay del éxito? El éxito es una ciencia exacta, tal vez la más y mejor estudiada por el hombre a lo largo de la historia. Parece mentira que una disciplina que generalmente asimilamos con el humanismo, la conducta de las personas y la psicología tenga las mismas características que las matemáticas o la química. Se sabe tanto sobre el éxito, sus características y comportamiento que se puede afirmar que, bajo determinadas circunstancias es PREDECIBLE E INEVITABLE, no se puede parar el éxito bajo cierto sistema de pensamiento y de comportamiento. Para ello tengo que crear una mentalidad ganadora.
Éxito es conseguir aquello que tú quieres. Cada uno sabe, o debería saber, en cada etapa de su vida, que es lo que pretende alcanzar: una pareja, una familia, salud, trabajo, dinero, etc. Ahora bien. ¿Si sabemos tanto sobre el éxito, por qué ocurre que deambula tanta gente por el mundo cargando con el fracaso sobre sus espaldas? ¿Qué es lo que no hacemos bien? La respuesta es muy sencilla.
El éxito sólo te pide que pagues los precios.
Cuando quieras algo en la vida, averigua el precio y págalo de inmediato pues tarde o temprano lo deberás pagar. Muchas personas cuando averiguan cual es el precio dicen: - no voy a pagarlo. Esa es la razón por la cual no todas las personas consiguen lo que quieren. No pagan el precio. Muchos dejan el mundo seguro de un empleo, su zona cómoda, para dedicarse a una actividad nueva sin saber siquiera como se hace pero los mueve la pasión, van detrás de su sueño, de la libertad financiera, detrás del tiempo libre. Siempre deberán pagar un precio. Siempre se deberá pagar.
El precio es alto, lo que no quiere decir que sea en dinero, el precio es en TRANSFORMACION. La persona que TIENE lo que yo quiero es mejor persona de lo que soy ahora, por lo tanto mi precio es SER mejor de lo que SOY hoy. No mejor que otro, mejor que yo. Necesito transformarme, necesito superar límites, necesito desarrollar talentos, NECESITO CRECER. Necesito EXPANDIR MI CONCIENCIA. Desde ese nivel de conciencia lo que quiero conseguir es posible pero desde mi actual nivel de ignorancia no y esa es la gran transformación.
Decía recién que el éxito es una ciencia exacta y como tal está sujeto a las leyes que determinan su comportamiento. Vamos a nombrar a tres. Hay muchas más pero hoy nombraremos tres. La primera es la Ley de la Atracción, que al igual que la ley de la gravedad no hace distingos entre las personas. Todos estamos sujetos a su influencia y por lo tanto es vital que la conozcamos si queremos que el éxito se manifieste en nuestras vidas. Esta ley dice que en lo que piensas y das tu atención eso será lo que conseguirás. Si tus pensamientos se ocupan en la escasez, las frustraciones, el fracaso, esos impostores se manifestarán en tu vida. Muchas veces prestamos, inconscientemente, atención a pensamientos negativos y conseguimos que nuestra vida sea un desfile de situaciones desagradables.
Debemos estar atentos a que calidad de pensamientos tenemos pero también es verdad que estamos todo el tiempo pensando, entonces ¿cómo saber en que tipo de pensamientos ocupamos nuestro tiempo? ¿De qué manera podemos estar atentos a ellos? Contamos con un termómetro interior que nos dirá como fueron nuestros pensamientos. Ese termómetro son las emociones. Cuando sentimos de una manera placentera significa que pensamos en forma positiva, que lo que pensamos y que en consecuencia se manifestará en nuestra vida será placentero, será para nuestro beneficio. Si por el contrario nos sentimos incómodos, molestos significa que nuestros pensamientos no están alineados con nuestros deseos. La Ley de Atracción funciona para todos y en todo momento, no valora si es justo o injusto, si lo merezco o no lo merezco. Lo que pienso se manifiesta. Enfócate en aquello que quieres, no te enfoques en aquello que no quieres porque podría ser que lo atrajeras. No entregues tiempo o energía a lo que no quieres. No lo pongas en tu intención pues si así lo haces es lo que atraerás para ti.
Otra ley importante es la Ley del mínimo esfuerzo pero… de la máxima conciencia. Esta ley no significa que debes ser un holgazán sino todo lo contrario. Esta ley nos dice que pudiera ser que elevando tu nivel de conciencia conseguirías mucho más. Cuantas veces notamos que hay personas que esforzándose al máximo consiguen mucho menos que otras que haciendo poco consiguen mas. Esta ley dice “Se una persona más grande que tus problemas y tus problemas serán pequeños” No se trata de si tus problemas son grandes, se trata si tú eres grande o no para poder pasar por encima de tus problemas. Esto se refiere simplemente al desarrollo personal. Elevar la conciencia, la vibración de la persona que somos. Debemos cambiar aquello que pensamos, aquello que sentimos, aquello que creemos por pensamientos más constructivos, más positivos, mas evolucionados. Esa es la gran transformación.
Hay otra ley que es la Ley de Causa y Efecto y es una de las leyes que la gente suele ignorar. Se suele pensar que hay efectos carentes de causas e incluso se llega a pensar que las cosas pasan por casualidad. Este es un universo de correlación y aunque las causas están en un nivel muy sutil, invisible, suelen trasladarse al mundo visible, al mundo material, a la salud, la riqueza, las relaciones. Esta ley te dice que si quieres generar un efecto, busca primero la causa y actívala. Si quieres mejorar tu situación económica entonces el efecto buscado será Mejorar tu situación económica y deberás en consecuencia buscar la causa que te lo permita y activarla, como si se tratara de accionar un interruptor. Deberás trabajar en esa causa. Por ejemplo nunca mejorarás tu situación económica comprando un billete de lotería. Debes averiguar cuales son los interruptores que hay que pulsar de la misma manera que se averigua el precio que hay que pagar.
Dentro de esta ley hay un concepto muy importante que es la ley del orden: Ser – Hacer – Tener. Siempre van en esta secuencia, es decir: Quién tengo que SER, para así HACER lo que me permita conseguir lo que quiero TENER. Muchas personas empiezan por Tener y así no funciona. Primero tengo que ser, por ejemplo, si quiero tener relaciones más pacíficas, primero tengo que ser mas calmado en mi mente y luego mi entorno cambiará. Ser – Hacer – Tener.
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